Porque será que cuando uno está
triste se siente como víctima y se martiriza, entonces el dolor o sufrimiento
parece más grande de lo que en realidad es.
Hoy decidí dejar de ser víctima. Hoy
decidí enfrentar el problema, dolor o como sea que se llame. Decidí darme otra
oportunidad. Encarar las cosas de otra manera.
Esto que me está pasando ya me paso
otra vez, claro, pero nunca de este modo. Las otras veces lloraba, y me portaba
como una nena caprichosa. Ahora no, ahora no quiero llorar. Porque derramar
lágrimas va mucho más allá de una simple tristeza. Quizás esconden algo que no
descubrimos, pero son símbolo de decepción, enojo, sufrimiento.
Sí, estoy más que decepcionada porque
pensé que todo iba a ser diferente. Pero enojada… Enojada no, porque la
felicidad pasa más allá de las personas que nos la quiera brindar.
La felicidad se encuentra en lo más
sencillo. Si, por supuesto que sufro. Pero aprendí que no puedo depender de las
personas.
Hay veces que se aparecen personas en
nuestra vida, personas que llegamos a amar, pero están un tiempo, nos ayudan
aconsejan y quieren, pero cuando se dan cuenta que podemos solos, nos dejan.
Supongo que debe ser así. Entendí que la fortaleza de uno está en las
mayores debilidades. Entendí que al amar, no siempre recibes amor. Entendí que
con cada dolor, aprendo a aceptarme más a mí misma porque supero aun con más
fuerza estas caídas.
Entendí que para ser heroína, tengo
que dejar de ser víctima, y superarme a mi misma.
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