jueves, 21 de marzo de 2013

Cuando la porcelana se estropea en el asfalto


Cuando la porcelana se estropea con el asfalto.
La taza del té estaba inmóvil sobre la mesa de mimbre. El arcón de la abuela a la derecha y la silla de mimbre a la izquierda. Todo inmóvil con una simetría que no es fácil describir. Una huella en el piso que se asemejaba más a una silueta humana que otra cosa, inmóvil, paralizada. Todo parecía muerto, como si alguien nunca hubiera estado ahí. Una copa con residuos de labial coral, un tenedor de plata en el piso y la silueta allí. Sin moverse, sin ganas de seguir viviendo. Las cortinas dejaban pasar la luz a aquel ático de madera que había pertenecido a la tía Joan. La luna alumbraba justo la silueta inmóvil. Nadie lograba entender por qué todo estaba como hace cincuenta años cuando la tía Joan era dueña de la casa. ¿Será que esa casa guardaba algún secreto? Me dispuse a averiguarlo. 

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